1
Escribe un pasaje representativo
Usa un texto parecido al que publicarás: un comienzo natural, una frase más larga, nombres o términos técnicos y puntuación que marque las pausas. Guarda una copia del texto exacto para que cada opción se pruebe con el mismo pasaje. Si tienes varios casos de uso, prepara un pasaje distinto para cada uno en lugar de combinar objetivos incompatibles.
2
Registra las condiciones
Anota la voz seleccionada, los ajustes disponibles que hayas cambiado y cualquier modificación del guion. Iguala el estilo de locución tanto como lo permitan las interfaces, pero no des por equivalentes controles que no lo son. Si una opción necesaria no está disponible o no está clara, regístralo como un hallazgo sobre el flujo de trabajo en lugar de cambiar la prueba sin indicarlo.
3
Escucha sin saber cuál es cuál y después examina el flujo de trabajo
Asigna nombres neutros a los archivos y escúchalos sin mirar ninguna de las interfaces. Puntúa la inteligibilidad, la pronunciación, el ritmo y la fatiga auditiva; pide a otra persona que los revise si la importancia de la decisión lo justifica. Después, comprueba los requisitos prácticos que el audio por sí solo no permite determinar, como los usos permitidos, la gestión de los archivos generados y cómo encajarían las revisiones en tu proceso.